Desde chicos, cuando nuestros papás nos llevaban al cerro, nos contagiamos del gusto por los árboles, animales, plantas y sobre todo despertó en nosotros la curiosidad de andar en bici, de convivir con gente en los pueblos; de poder descubrir y compartir colores, sabores y festividades de antaño, disfrutando cada visita cómo si fuera la primera vez.
Apoyo y Difusión Armando y Susana